Con un asadazo en lo de Joaquín Alberdi, Bodega Altupalka presentó sus vinos de extrema altura

Siempre se puede ir un poco más arriba. Así lo demostró la Bodega Altupalka, que con una cena en la vinoteca “Lo de Joaquín Alberdi”, presentó ante la prensa especializada sus vinos de extrema altura producidos en Molinos y en Cafayate, en fincas ubicadas a 2.590 y a 1.750 metros sobre el nivel del mar respectivamente.

Altupalca 2

Alejandro Martorell, propietario de la bodega, estuvo a cargo de recibir y comentar las características de estos productos de los cerros calchaquíes de la Provincia de Salta, que cuenta con algunas de las regiones más elevadas y privilegiadas para el cultivo de la vid. Allí, Altupalka combina lo mejor de sus viñedos de alta densidad, con un minucioso trabajo para crear vinos complejos que ofrecen la amalgama perfecta entre terroir y varietal. Cuenta para ello con 40 hectáreas en Cafayate a 1.750 msnm, que fueron implantadas con Malbec y Torrontés. En Molinos, a 2.590 msnm, posee 100 hectáreas de las cuales 14 están cultivadas con viñedos de Malbec y Sauvignon Blanc.

Altupalca 1Los vinos que se probaron fueron, primeramente el Altupalka Sauvignon Blanc (cosechas 2013 y 2014), varietal puro proveniente de Molinos, a 2590 msnm, de color amarillo claro con tintes verdosos, muy frutado, con notas de espárragos, ruda y ají; típico de la variedad y una boca de buen volumen y densidad, con final persistente y armónico. Luego apareció el Altupalka Malbec Malbec (2013), tambien 100%  de esta única cepa, pero de viñedos compuesto por un 65% malbec de Molinos, a 2590 msnm y un 35% malbec de Cafayate, a 1750 msnm., presenta un interesante color rubí con reflejos vivaces y aromas a violeta, frutos rojos y ciruelas maduras, y en boca se presenta amplio y concentrado con un final largo y redondo.

Finalmente, la estrella de la noche, el Altupalka Malbec Extremo (2011), hecho puramente con uvas malbec de la región de Molinos a 2590 msnm. y criado 12 meses en barricas de roble francés. De color rojo profundo con tintes violáceos y aromas a frutos negros, pimientos rojos y notas a vainilla, este vino muestra un intenso sabor a ciruela seca y chocolate amargo con un dejo ahumado que denota sus taninos maduros. Su final es largo y persistente.

Cada uno de estos imponentes vinos fue perfectamente maridado con empanadas salteñas, mollejas, costillar y otras maravillas salidas directamente de la parrilla del gran Joaquín Alberdi, el anfitrión que puso su vinoteca y su sorprendente mano gastronomica para esta gran presentación.

Una maravilla completa.

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